Residencia B | T - Arquitectura
Apodada cariñosamente Casa Atardecer, esta residencia de 500 m² en un condominio cerrado del barrio Riviera, en Curitiba, fue diseñada para una pareja de empresarios con una hija pequeña: tres plantas aprovechan el desnivel del terreno, con sótano, ascensor, piscina de borde infinito y todos los ambientes orientados hacia la puesta de sol.
- Tipología
- Residencial
- Ubicación
- Curitiba, Brasil
- Superficie
- 500 m²
- Año
- 2024









El desafío del cliente
Implantada en un terreno de condominio cerrado con pronunciado desnivel, la casa debía sacar partido de la topografía y de la orientación solar para que cada área recibiera lo mejor del sol, incluida la vista despejada hacia el poniente. El programa exigía además garaje para 6 vehículos, depósito y acceso de servicio sin comprometer las plantas principales, además de confort, privacidad respecto a los vecinos y tecnología a la altura de una casa moderna para una familia con una hija pequeña.
La solución de proyecto
El proyecto aprovechó el desnivel para crear un sótano que alberga garaje para 6 vehículos, depósito y todo el acceso de servicio, con ascensor y escalera que dan acceso a las tres plantas. La planta social es el punto principal: todos los ambientes se vuelcan hacia una gran área central con galería, piscina de borde infinito, chimenea y una zona de estar contemplativa orientada al oeste, con mobiliario específico para áreas externas. Las carpinterías de grandes vanos potencian la integración interior-exterior. El elemento central interno es el volumen vertical de la escalera y el ascensor, que recibe como telón de fondo un gran jardín vertical, trayendo el verde al interior, embelleciendo la fachada principal y garantizando privacidad, ya que toda la pared de la escalera es una piel de vidrio sin cortinas. Las losas de gran formato revisten fachada, escalera y chimenea, y el proyecto de iluminación, con microspots de alto rendimiento y perfiles de LED automatizados, crea escenas de luz según la necesidad de los residentes.
La orientación solar fue la directriz del partido arquitectónico: cada área de la casa recibe lo mejor del sol, y los ambientes sociales se abren a la vista despejada del poniente, lo que le dio a la casa el apodo cariñoso de Casa Atardecer.
El volumen vertical de la escalera y el ascensor es el elemento central interno: detrás de una piel de vidrio sin cortinas, un gran jardín vertical trae el verde al interior, embellece la fachada principal y garantiza privacidad respecto a los vecinos.
Un diferencial del proyecto fue el uso de losas de gran formato en fachada, escalera y chimenea: los colores neutros y las texturas de los revestimientos aportan unidad a los espacios internos y externos. La carpintería a medida del área gourmet, la cocina y el lavadero se ejecutó con encimera de Silestone blanco y cooktop en la isla central de la cocina, y Dekton con detalles en negro y tonos terrosos en el área gourmet.
Para el proyecto de iluminación se apostó por microspots de alto rendimiento y perfiles de LED automatizados, que permiten crear escenas de luz que cambian según la necesidad de los residentes.
En total, la obra tardó 24 meses en concluirse, en un período que atravesó el final de la pandemia. La familia participó activamente en todo el proceso, desde el proyecto hasta la ejecución, y es precisamente el desarrollo integral de la residencia, concebido junto con arquitectura, interiores y paisajismo, lo que permite al estudio entregar su mejor resultado.
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